Isaí Moreno

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Soledad, la novela maestra de Rubén Salazar Mallén


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Si tuviésemos que definir en breves palabras la novela Soledad, de Rubén Salazar Mallén, nos veríamos en la necesidad de decir que se trata de una obra maestra absoluta. No hay exageración al pronunciarlo. Es muy poco frecuente hallar, entre las obras de los años cincuenta del sigo pasado, una novela que pueda calificarse de actual y universal.

Sabemos que Salazar Mallén fue un escritor corrosivo, de ambivalencias, a quien el mundo literario de su época, y prácticamente el de la actual, le marginó hasta los límites. ¿Por qué razón? ¿Por sus deformidades físicas? ¿Por su carácter iracundo y la mayoría de las veces hostil? No. La causa primordial fue su férreo enfrentamiento al poder y los grupos de poder. Las vicisitudes de su existencia conllevaron la marginalidad de su propia obra y no fue extraño que se viese en la necesidad de publicar en editoriales de dudoso catálogo, como Costa Amic. Sus primeros ejercicios novelísticos debieron ser publicados en un sello llamado Ex Libris,  que a fin de cuentas no fue sino el apelativo que se inventó para una edición de autor, a la que llamó Ejercicios, entre los que se encuentra Soledad (otros de los títulos incluidos en Ejercicios son Adriana, Inexorablemente, Cándida y Ruta).

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El arte de la novela breve [taller]


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Reabro mi taller de novela breve en el Centro Cultural Elena Garro. El desafío de este taller es escribir el borrador de una ‘nouvelle’ en tres meses mientras se realizan lecturas pertinentes y sesiones de crítica grupal. En emisiones anteriores, algunos talleristas han finalizado el reto, publicado su obra y hasta obtenido premios literarios. Mayor información en el email indicado por el flyer o en isaimoreno@gmail.com.

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Un ojo me mira desde el vaso


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En el oriente de Ciudad de México, un amigo escritor me habla entusiasta de su proceso creativo con fotografías, texto, multimedia, &c., mientras yo escucho fascinado, tomo notas mentales de sus ideas y a la par explico mis propios puntos de vista sobre el acto escritural, ante todo el de una novela cuya revisión me obliga a amplias ausencias de la realidad. Así, el amigo entrañable continúa sus disertaciones. Yo oigo su voz pero de pronto ya no escucho, estoy pensando en la novela que me tiene exhausto. Incluso me digo: No debería estar aquí, bebiendo CocaCola, sino corrigiendo un par de cuartillas justo ahora. Creo que me siento culpable de hallarme en el Café Mictlán, no oyendo a mi interlocutor, no disfrutando del merecido descanso. Tengo remordimiento y no entiendo por qué, pues trabajo duro en aquella novela y ejerzo mis creencias en la constancia, sin mencionar mi veneración al rigor. A los pocos minutos me percato del efecto subliminal proveniente desde mi vaso. Un ojo me observa con fijeza. Está escrutándome, listo para atacar con la pupila acusadora. O bien, mira al vacío donde estoy sentado, un vacío porque apenas atiendo a quien habla y sugiere ideas para tomarme un pequeño retiro, terminar de una vez por todas la revisión de la novela. Un vacío a causa de que estoy hipnotizado por esa lente monofocal, obedeciendo el mandato de registrar la imagen con la cámara fotográfica y quedármela para siempre como flagelo.

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Reinicia el taller Ser Novelista


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Toda novela es un testimonio cifrado; constituye una representación del mundo, pero un mundo al que el novelista ha añadido alguna cosa: su resentimiento, su nostalgia, su crítica. MARIO VARGAS LLOSA

Este taller va dirigido a escritores que cuenten con un proyecto de novela bien perfilado o una novela en desarrollo, con miras a finalizar su primer borrador. Imparte: Isaí Moreno. Sitio: Centro Cultural Elena Garro.

 

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El ritual de un escritor de novelas


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Para el Encuentro Internacional de Escritores (Zacatecas, 2015) se me invitó a participar con Daniel Rodríguez Barrón, Jaime Mesa y L.M. Oliveira en una mesa redonda para hablar de las poéticas, los procesos de escritura, y más enfáticamente acerca de los rituales para y durante la escritura (algo así como: ¿se bebe agua o alcohol mientras se escribe?, ¿se escribe de noche?, &c.). Comparto aquí una colección de notas electrónicas preparadas para el caso:

Actos del ritual: colocar sobre el escritorio las novelas de nuestros escritores maestros, de cuyos recursos, estrategias, &c. nos apropiaremos. Ídem, libros de poesía. Ídem, libros de filosofía.

Actos del ritual: las notas relámpago de moleskine o cuaderno diminuto y las notas en el celular. Las notas en servilletas de papel, en manteletas, en el reverso de boletos de viaje. La reunión de esas notas en un artefacto ad hoc: A eso llamo los haikús del mundo. (¿Honro a Barthes con ello?).

Actos del ritual: la reunión de fichas mecanografiadas en una caja amarilla. (¿Honro a Wittgenstein con ello?).

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