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MOLESKINE HORIZONTAL | Notas mentales del autor

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Sincronicidad


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Cuatro notas hiperbreves de un hecho sincrónico, por llamarlo de algún modo en alusión a Jung y, también, en alusión a Sergio Pitol.

  1. Hay algo de gloria en el hecho de tener pánico escénico ante una gran audiencia.
  2. Hace un par de semanas leía ante un público generoso mi texto sobre Sergio Pitol en la Biblioteca Palafoxiana de Puebla y en la cuarta de cinco cuartillas experimenté pánico escénico. Seguí leyendo como si nada, pero mis manos temblaban.
  3. Eran cinco cuartillas de pura sinceridad, y creo que la sinceridad causa pánico escénico. Pocas veces he sido tan sincero como en ese momento en el que hablaba (leía) sobre Sergio Pitol y la inspiración.
  4. No hace ni un par de horas que me encontré a un señor de boina gris y cabello blanco resplandeciente, muy parecido al maestro Pitol. Creí una figuración mía el que me estuviese mirando, pero al volverme hacia él me dedicó una sonrisa discreta antes de atravesar la calle.
  5. Sergio Pitol se encontró un día con la diosa y yo me encontré un día con Sergio Pitol.

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But the Raven


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But the Raven, sitting lonely on that placid bust, spoke only
That one word, as if its soul in that one word he did outpour
Nothing farther then he uttered; not a feather then he fluttered,
Till I scarcely more than muttered: “Other friends have flown before,
On the morrow he will leave me, as my Hopes have flown before.”
Then the bird said “Nevermore.”

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Gif: Isaí Moreno.

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Los dientes de Eros


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Los dientes de Eros es mucho más que un poemario de su autor: se trata de la búsqueda de un resplandor que por sí mismo aparente dejar al resto del mundo en tinieblas.

Alejandro Massa Varela consigue una interpretación original (¿originaria?) del despertar sexual del universo. Nos entrega a la par una lección soterrada de metafísica con un lenguaje a veces trastornado y descripciones desconcertantes para los objetos.

La poesía dialógica y voluptuosa ofrecida aquí invita a leerse o representarse en escenarios reales o en uno secreto, ése que bien podemos llamar el de la vida de la mente. Su construcción es poderosa porque sabe narrar, es decir, conocer.

Hay en Los dientes de Eros lo que podríamos llamar proposiciones con valores de verdad sobre el mundo, quizá porque las palabras han atravesado el tamiz del rigor y la criba del hallazgo científico al que tanto apelaba Ezra Pound. En este libro fascinante persiste de principio a fin ese afán fundacional que todo poeta que así se autodenomine debería perseguir hasta el final de sus días.

Isaí Moreno

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Maten al león


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(Notas mentales)

La novela

Decía Carlos Fuentes que en 1967, Mario Vargas Llosa y él lanzaron una invitación desde Londres a algunos autores latinoamericanos para la edición de un libro: Los padres de las patrias.  Cada autor debía aportar cincuenta cuartillas sobre su “tirano nacional favorito”. El proyecto no cuajó, peor de éste surgieron las novelas Yo, el supremo, de Augusto Roa Bastos, El recurso del método, de Alejo Carpentier, y El otoño del patriarca, de Gabriel García Márquez. Mucho más tarde apareció La fiesta del chivo, del mismo Mario Vargas Llosa. Estas tres novelas escritas y publicadas en la década siguiente a la convocatoria que hizo Carlos Fuentes y Vargas Llosa son las exponentes más destacadas de la denominada novela de la dictadura, que consiste en el aporte que ese género hace de una realidad política dominante en una Latinoamérica común a los tres autores.

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