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El nombre de mi esposa


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p style=”text-align:left;”>Desde siempre me ha perseguido la obsesión por los nombres. Tengo el privilegio de llevar un nombre bello, pero no es mi nombre el tema de este escrito, sino Evelyn, el que compete a mi mujer.
 El nombre puede ser una bendición o una maldición. Quizá un día conozcamos nuestro verdadero nombre y lo pronuncie Dios dejándonos sordos. No se puede quejar mi esposa de llevar un nombre feo: sus dos vocales fuertes le infunden poder y sonoridad. Confieso que conocía un significado ambiguo de Evelyn, originario de la lengua inglesa que inicialmente se usó como apellido. Se dice que Evelyn deriva de Aveline, un posible diminutivo de Ava*. (Se popularizó el nombre debido a una novela de llamada Eveline).

Yendo más atrás en los siglos la noche se oscurece, y no es fácil distinguir. Paso a Aveline como precursor del nombre que me interesa. La historia es que al sur de Italia, en la región de Campania, se encuentra la actual ciudad de Avellino, que en el Imperio romano se llamaba Abella. Hay varias hipótesis sobre la etimología de Abella: la más convincente parece ser la que vincula este nombre con el vocablo etrusco abblona ‘manzana’, por ser ésta una zona de extensos manzanales.

En Abella, además de manzanales, había grandes extensiones de avellanales o campos de avellanos, cuyo fruto era llamado en latín avellana nux o ‘nuez de Abella’ y como tal figura en textos de Marco Porcio Catón (234-149 a. de C.). San Isidoro de Sevilla (530-636) confirma esta etimología. El fruto del avellano también era conocido en castellano antiguo como avellana. Abella quiere decir manzana pequeña. Eso me tienta al nombre de mi mujer.

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p style=”text-align:left;”>Cita Virgilio en su Eneidaet quos maliferae despectant moenia Abellae, 
Teutonico ritu soliti torquere cateas, (y a los que las murallas de Abella, llena de manzanas, miran hacia abajo, acostumbrados a blandir cateias a la manera de los teutones).

Abella: lugar de manzanas pequeñas. Lugar donde florece el avellano, colmado en otoño de las avellana nux. Queda decidir el nombre de mi esposa, pues, entre avellana y manzana. O, si quiero: avellana del sitio de las manzanas pequeñas.

Pero quiero ir más atrás en el tiempo, cuando el nombre es un monosílabo o una onomatopeya. Abella deriva del indoeuropeo abel, manzana, y del diminutivo latino ella. Abella es entonces: Pequeña manzana. De abel, se deriva el germano apl, manzana, y el vocablo apple.

Abel: Abella: Avellino: Aveline: Eveline: Evelyn. Así se va deformando el vocablo inicial, desde el indoeuropeo o etrusco, el latín, el italiano, el francés, el inglés, etc., hasta llegar al nombre de mi esposa.


* Algunos creen que Evelyn es un adaptación inglesa del irlandés Aibhilín y Éibhleann. Aibhilín es una variante de Eibhlín, el que deriva del francés normando Aveline. Por su parte, que Éibhleann deriva del irlandés antiguo óiph, que significa lo radiante, belleza aunque a óioh se le ha perdido la pista y es una palabra extraviada en la profundidad del tiempo.

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