Ser novelista

Terraza en Roma


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Terraza en RomaPascal Quignard, un artista en el sentido pleno de la palabra, ha esgrimido desde su inicios la maestría por la que se le conoce para la novela breve. Terraza en Roma es un ejemplo sublime: no hay aprendiz de novelista y novelista consumado que no aprenda algo de ella. El escritor Félix Romero anotó acerca de Terraza en Roma para Letras Libres:

“Terraza en Roma relata la historia de un grabador, Geoffroy Meaume, que debió vivir en el siglo XVII. La aventura amorosa de Meaume, que le fuerza a vivir en una huida permanente, recuerda la de la costurera y el viajero Heildebic de Hel de El nombre en la punta de la lengua, y su peripecia como creador se asemeja a la del poeta Maurice Sceve, que relató en un libro inédito en castellano, La Parole de la Délie, y cuya obra se había encargado de editar previamente. El escenario, Roma, también le es muy querido a Quignard, quien ha explorado la ciudad en su época clásica en sus Petits Traités y en El sexo y el espanto. Tampoco resulta desconocida la estructura de la novela, pequeños capítulos, montados como si se tratara de una película de Sergei Eisenstein, aparentemente fría, pero cargada de sensualidad y de profundidad”.

“El retrato que hace Quignard de Meaume toma tanto de las Vidas imaginarias de Marcel Schwob como de las ficciones elípticas de Marguerite Duras (con la que comparte, además de un minimalismo agudo, su obsesión, y de alguna manera su culpa, por los campos de concentración). La Historia es para Quignard un punto de partida, no un puzzle para reconstruir; la novela histórica de precisión, falsa precisión, se encuentra a mil kilómetros de distancia de esta Terraza en Roma. Está más cerca de una mirada discontinua del tiempo, a la manera en que la entiende, por ejemplo, David Lynch en sus películas Carretera perdida o Mulholland Drive; con el imaginario de Lynch también se pueden relacionar en esta Terraza en Roma una extraña oreja separada de su cuerpo y una sexualidad en buena medida de voyeur. Pascal Quignard ha escrito un libro de novelas eróticas, Albucio, y un pequeño texto, El sexo y el espanto, en el que reflexiona sobre la condición del que mira”.

En los breves párrafos precedentes (puede leerse su texto completo aquí) Félix Romero disecciona una obra maestra para la que termina coronando que a través de una novela como Terraza en Roma es posible vivir la vida en “un agua oscura”, como Meaume, el grabador, y quizá como el mismo Quignard.

El lector interesado en la lectura completa de la novela puede descargarla en formato .epub pulsando en Terraza en Roma.

 

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