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Maten al león


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(Notas mentales)

La novela

Decía Carlos Fuentes que en 1967, Mario Vargas Llosa y él lanzaron una invitación desde Londres a algunos autores latinoamericanos para la edición de un libro: Los padres de las patrias.  Cada autor debía aportar cincuenta cuartillas sobre su “tirano nacional favorito”. El proyecto no cuajó, peor de éste surgieron las novelas Yo, el supremo, de Augusto Roa Bastos, El recurso del método, de Alejo Carpentier, y El otoño del patriarca, de Gabriel García Márquez. Mucho más tarde apareció La fiesta del chivo, del mismo Mario Vargas Llosa. Estas tres novelas escritas y publicadas en la década siguiente a la convocatoria que hizo Carlos Fuentes y Vargas Llosa son las exponentes más destacadas de la denominada novela de la dictadura, que consiste en el aporte que ese género hace de una realidad política dominante en una Latinoamérica común a los tres autores.

Maten al león, sin haberlo contemplado Ibargüengoitia, pareciera hacer sido una respuesta a esa convocatoria, sin la solemnidad de las novelas que siguieron.

La crítica despiadada al poder, soltando una carcajada. Critica mordaz a la realidad…

Farsa documental: así podría definirse esta novela. La farsa (del latín farcire, ‘rellenar’) es una forma dramática en la que los personajes se desenvuelven de manera caricaturesca o de situaciones no realistas. La principal diferencia entre comedia y farsa está en sus afanes primarios. Mientras la comedia intenta reconciliar al espectador con sus propios vicios humanos (y de esa manera mantenerlos bajo control en sociedad), la farsa pretende denunciar una realidad oculta, ignorada o controlada. A diferencia de la comedia, la farsa no siempre moverá a la risa, pero siempre conmoverá la vergüenza del espectador.

Maten al león tiene algo de El atentado. Hay algo de conspiración (que no teoría de la conspiración)

A su modo, Maten al león es un manual de construcción de bombas y de envenenamiento.

Lo divertido y paródico de sus obras. la hábil manera de sostener nuestra atención en el drama, hacen que no reparemos en la precisión arquitectónica de sus obras. Ibargüengoitia sabe de drama porque sabe teatro y sabe teatro porque sabe crónica, llevando todo esto a que sepa de novela y desde lo preclaro sea un enorme novelista.

Breves ítems:

Personajes telenovelescos: quizá de la experiencia teatral de Ibargüengoitia.

Geografías particulares de Ibargüengoitia: Cuévano, Isla de Arepa.

Es un autor que por edad, pudo ser considerado del boom.

Lenguaje creado por Ibargüengoitia: sabe mezclar los lenguajes… de América Latina.

La película

Maten al león es una película mexicana dirigida por José (el Perro) Estrada y basada en la novela homónima de Jorge Ibargüengoitia. Comenzó a producirse en 1975, y se estrenó en enero de 1977 en el cine Chapultepec de Ciudad de México, donde permaneció por quince días en cartelera.

El de la película, fue uno de los mayores presupuestos económicos: de modo que se filmó en San Juan de Puerto Rico y en los estudios Churubusco. El rodaje inicia siendo presidente de México Luis Echeverría, y ésta se estrena recién ingresado al poder José López Portillo.

No es una película que haya pasado sin pena ni gloria luego de sus quince días en exhibición en pantalla. Maten al león tuvo los siguientes galardones:

Ariel: a Ernesto Gómez Cruz en 1977 por su papel como Salvador Pereira.

Festival de Cartagena: a José Estrada en mejor realización.

De nuevo Ibargüengoitia

Dice la artista Joy Laville, viuda de Ibargüengoitia, que luego de comer, el escritor acostumbraba una siesta en el sofá y desde la cocina lo escuchaba decir, antes de ser vendido por el sueño: “Soy un chingón”. Lo era. Indiscutiblemente.

Se dice que Los relámpagos de agosto clausura la novela de la Revolución. Maten al león inaugura en cierta medida (hay que decirlo con precaución), el subgénero de la novela de dictadores, pero carcajeándose.

En esta época de crudeza y violencia, prolija en obras de denuncia y lo sórdido, hacen falta escritores como Ibargüengoitia por estas razones:

Nos hace falta reír.
Sus novelas no son de denuncia: antes bien, cuestionan desde la sátira, y por lo tanto ridiculizan.
Nos hace falta reír.
Nos hace falta ser atrevidos y dejar de ser solemnes.
Nos hace falta reír.

El carácter paródico, provinciano de las tertulias. (Pepita Jiménez). (Comparar con La tertulia, de Chava Flores, que es también una caricatura).

Película y novela: caricatura: El vocablo caricatura deriva de “caricare” que significa cargar, acentuar o exagerar los rasgos . Lo acuñó Aníbal Caracci para designar los trabajos que él y otros artistas hacían entonces. Un siglo más tarde, la caricatura se definía como un método de hacer retratos que tenía como propósito lograr el máximo parecido del conjunto de una fisonomía, pero cambiando todos los componentes. Esto ocurre perfectamente en la obra de Ibargüengoitia.

Descargar en PDF Maten al león.

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